Sliidee

viernes, 19 de febrero de 2010

Estudiando mentes.

Los dos esperamos a que nuestra mejor amiga nos dijera, pero no dijo una palabra, como si quisiera mantener el suspenso.
-Puedes decirnos de una vez que es lo que esta pasando? -pregunto Cullen, se notaba que no aguantaba mas.
Clara tomo una gran bocanada de aire mientras mi novio y yo nos sentábamos en mi cama y ella en el sofá.
-Lo que Sophs tiene es un acosador. Es una persona que esta obsesionado contigo -nos explico mirándome cuando vio que no entendíamos-. Sufre de un trastorno obsesivo compulsivo. Es obsesivo con Sophia, sabe todo lo que ella hace, cuando, donde, como... No la puede dejar tranquila porque a su vez también es compulsivo, osea que no va a detenerse no porque no quiere, si no porque no puede. Una vez que tiene un habito o lo que sea no lo puede dejar; es como alguien adicto a algo en un grado muy grande: por mas que quiera no puede dejarlo. Apuesto todos mis ahorros a que la próxima carta, o cualquier cosa que te envié va a ser siempre los mismo días. Por ejemplo, hoy te la mando el lunes, supongamos que te manda otra el miércoles y otra el viernes, va a ser todas las semanas siguientes igual, porque una vez, como ya dije, que tiene un habito, no puede detenerlo, ni tampoco cambiar el horario o día que lo haga.
-Y tu sabes todo esto por... intervine yo.
Parpadeo sorprendida, como si se hubiera olvidado que estábamos ahí. Estaba demasiado concentrada en lo que fuera que estaba pensando.
-Ah, veo un programa de crímenes en el cual estudian las conductas de los criminales, y me encanta. Lo pasan todas las noches a las ocho y media -dijo muy pagada de si misma.
-Y no se va a detener a menos que lo detengan? -pregunto Cullen.
-Exacto.
Después el se dio vuelta para verme la cara.
-Sabias que a veces es muy útil tener una amiga friqui? -me pregunto.
-Hey! -salto Clara, con una falsa ofensa.
-La verdad, es que si -me reí y la abrace-. Gracias, y ahora, que hacemos con el obsesivo compulsivo?
-Mira que no es una cosa de broma. En un capitulo un acosador mataba a su víctima porque, en la mente del criminal ellos se conocían, y la mujer lo ignoraba porque en la vida real ella ni sabia que el existía -dijo Clara muy seria.
-Deja de decir esas cosas que me estas asustando -dijo Cullen mientras me abrazaba mas fuerte.
Y se le notaba. Estaba mas preocupado y asustado que yo.
En ese momento escuchamos la puerta abrirse.
-Ni una palabra de esto a mis padres ni a nadie -les hice prometer.
Lo hicieron y escondí la carta dentro de mi calcetín y las flores bajo de la cama.
El resto de la tarde paso sin eventos dignos de mención. Mientras Clara y yo hacíamos las tareas Cullen se fue a jugar videojuegos con Cyrek. Nadie se entero de lo sucedido, pero antes de irse mi novio me dijo que todos los días me iba a acompañar al instituto y de el a casa.
Mis reproches no sirvieron de nada, ya que cuando algo se le metía en la cabeza no había Cristo que se lo sacara.
-Que testarudos que pueden ser los ingleses, no? -le pregunte a Clara una vez que estuvimos a salvo en mi habitación, sin ojos ni oídos curiosos.
-Cullen es ingles?
-De donde piensas que saca ese acento tan sexy? -dije en broma-. Se mudaron cuando el tenia once años.
Mi amiga resoplo.
-Nunca me dijo nada, y si que hay que ser tonta para no darse cuenta... Ahora que lo dices, suena tan obvio! Siempre me pregunte porque hablaba tan ''cerrado''.
Y las dos nos reímos.
Clara se quedo a cenar y después se fue en su moto.

martes, 16 de febrero de 2010

Mensaje, ramo, carta... miedo.

Como mi despertador no sonó, llegue tarde al instituto. Maldición.
Gracias a eso perdí la clase de literatura, que era la que más me gustaba.
Cuando al clase termino:
-Que te paso? Por que no estuviste en clase? -me pregunto mi mejor amiga.
-Tuve problemas con el despertador, la alarma no sonó, entonces me levante a la siete menos cuarto.
-Que lastima que te perdiste la clase! El profesor nos dejo leer el libro que quisieramos; dentro de los que el aprobaba, obviamente.
No le conteste por un rato porque me había llegado un mensaje bastante extraño.
-Y John le pregunto si podía leer Harry Potter -se rió ella.
-Hey, mira este mensaje... -le dije preocupada.
Te vi hoy salir de tu casa, y por tu cara adivino que llegaste tarde al instituto. Por cierto, estabas muy linda; ese jersey azul te queda hermoso... Ya nos encontraremos algún día -leyó Clara en voz baja.
Nos miramos preocupadas, hasta que ella rompió el silencio.
-A lo mejor fue Cullen.
-Imposible. El vive mas o menos a media hora de mi casa, y los lunes entra a las siete menos cuarto, exactamente a la hora que me levante. Aparte reconocería su numero, y este es desconocido.
Como ninguna tenia las respuestas que buscábamos dejamos pasar el tema y nos fuimos a la siguiente clase: Historia. El día de hoy no pintaba nada bien...
Y no me equivocaba.
Cuando volví a casa me encontré con un ramo de mis flores favoritas -narcisos- dirigido para mi.
Lo cogí y abrí la puerta.
Me fui directo a mi habitación, cerré la puerta y abrí el sobre que venia con las flores.
Decía:
Hola Sophia, como estas? Puede que te preguntes quien soy, como conseguí la dirección de tu casa, tu teléfono celular, y no importa. Lo importante es que yo se mucho sobre ti. Mas que tu, me atrevería a decir. Espero que te gusten las flores.
Y estaba firmada con Tu Futuro....
Me asuste muchísimo. En casa no había nadie, estaba sola.
Cogí mi móvil llame a Clara. Le conté lo sucedido y dijo que venia enseguida.
Llego mas rápido de lo que creía posible.
-Tienes que decírselo a Cullen -fue lo primero que me dijo.
Yo asentí mientras íbamos a mi habitación y lo llame. Le dije que viniera cuanto antes, que le explicaba en casa.
-Sabes que capaz que se preocupa mas de la cuenta? Le dijiste que viniera lo más rápido que pudiera y no le diste explicación alguna, que esperas que piense? Que mataste a alguien? Que encontraste a alguien muerto en tu casa?
Lo que me dijo Clara fue bastante razonable, por lo que le mande un mensaje de texto diciéndole que no se preocupara que no era nada grave.
Pero lo recibió cuando estaba tocando el timbre de casa.
-Soph, que pasa? -me pregunto preocupado.
-Alguien que no eres tu me manda flores. -Y le enseñe la nota.
-Ya se lo que pasa... -intervino Clara.

lunes, 15 de febrero de 2010

Regalos.

Lo primero que mire cuando me desperté fue el objeto plateado que rodeaba mi muñeca derecha, recordando lo que había ocurrido ayer...
Lo que me despertó fue mi móvil, alguien me estaba llamando.
-Hola! Feliz día! Como estas?
Demore un rato en responder.
-Eh? Que día es hoy? Quien es? -Mi voz sonaba ronca y rasposa.
La persona del otro lado de la linea se rió.
-Te veo en Central Park, cerca del lago a las 11am. Besos!
Y corto.
Me quede quieta, con el móvil pegado a mi oreja, sin saber que hacer.
Cuando me di cuenta de que estaba media dormida en mi cama me fije quien me había llamado: Cullen. Y también vi la fecha: 14 de febrero, San Valentin.
Sonreí para mis adentros.
Hace mas de cuatro meses que eramos pareja. Recuerdo cuando una vez salimos juntos para ir a almorzar a un café en Madison Avenue, tomados de la mano, que de la nada salio un grupo de paparazis y tuvimos que irnos corriendo, no sin antes de que nos tomaran unas cuantas fotos.
Ahí fue cuando se hizo publico lo nuestro. Familia y amigos ya lo sabían, pero...
Al día siguiente todas las tapas de las revistas y los diarios amarillistas trataban sobre eso: QUIEN ES EL MISTERIOSO CHICO CON EL QUE ANDABA SOPHIA KARKOS?
Mire mi reloj y salte de la cama: eran las once menos veinte. Me vestí y desayune muy rápido.
Llegue a las 11:03am, pero el ya me estaba esperando. Al principio no me vio, pero cuando lo hizo una sonrisa se le dibujo en el rostro.
Estaba guapísimo, como siempre, en su jean azul y sudadera negra.
-Te desperté, no? -pregunto divertido, esperándome con los brazos abiertos.
-Si - conteste mientras lo abrazaba.
-Tengo algo para ti.
Saco una bolsita negra de raso de su bolsillo.
-Abrela -me ordeno.
Deshice el nudo que evitaba que se abriera y deje caer el contenido en mi mano.
Se me hizo un nudo en la garganta.
Era un brazalete de plata con dos cabezas de serpientes, con delicados detalles.
El sabia que me fascinaban los reptiles y las cosas de plata.
-Es preciosa.
Me miro con ojos iluminados.
-No tanto como tu. Es griega, la plata, el diseño, todo -dijo muy pagado de si mismo.
No dije nada y le di un beso.
-Gracias, podría ser de papel e igual seria espectacular.
No podría nunca en mi vida tener a alguien mejor a mi lado. Ahora que lo pensaba yo no tenia regalo para el. Tendría que distraerlo con algo e ir a comprarselo.
No se como hice para engañarlo y le compre un reloj, ya que el suyo había quedado destruido cuando jugaba al fútbol con Kyros y Cyrek.
Suspire de felicidad al recordar todo aquello. Tenia razón: nunca encontraría a nadie como el.
Me levante y fui a desayunar, ya que tenia que ir al instituto. Hoy gracias al Cielo no tenia clase de Historia.
El día paso tranquilo.
Clara no había vuelto a tener problemas con su padre, la banda estaba mejor que nunca, todo iba perfecto.
Esa tarde habíamos quedado en reunirnos en el centro comercial para ir a ver una película en el cine, Avatar, creo.
Como ninguno fue ''camuflado'', se hizo un gran revuelo. Por suerte estaba Jack con nosotros, nuestro guarda espaldas.
La película era espectacular. Los efectos especiales te dejaban con la boca abierta, la verdad que valió la pena.
Llegue a casa e hice la tarea. Después cene y me fui a la cama.

sábado, 13 de febrero de 2010

SI!

Cuando llegamos a la fiesta, se hizo el silencio mas absoluto, y después todos comenzaron a gritar -sobre todo las chicas.
Pero gracias a Dios en ese momento apareció Cullen y nos llevo dentro de la casa, cerrando a la puerta a su paso.
-Perdón por eso chicos, no le dije a nadie que venían. Debería haberlo hecho! -dijo con una sonrisa-. Sophia, estas muy linda -añadió al final.
Los chicos me miraron y se rieron, haciendo caras raras a la espalda de Cullen. Yo les dirigí una mirada asesina.
-No te preocupes. Esta todo bien. Gracias -le devolví la sonrisa-. Ellos son Adam, Anthony, Daniel y Justin -presente a cada uno, señalándolos cuando decía sus nombres.
-Hola -dijeron los cuatro.
Lo felicitamos y hablamos un rato, hasta que apareció su padre.
-Buenas noches, chicos. Es un placer conocerlos. -Nos tendió la mano a cada uno, y nosotros se la dimos.
-Lo mismo digo -dijimos los cinco al unisono, y nos reímos todos.
Nos miro fijo un buen rato, y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Su hijo lo abrazo, y el se disculpo diciendo:
-Perdonenme, es que mi mujer solía escuchar una canción de ustedes muy bonita, una balada... -y comenzó a tararear la melodía de What would I do if you weren't by my side.
Ninguno de nosotros supo que decir.
-Bueno, papá, sera mejor que vayas a terminar tu bote, no? -le pregunto Cullen, diciéndole muy sutilmente que se largue.
Una vez que se fue, Salimos para afuera.
-Lamento mucho todo eso, pero papá todavía no acepta que mamá no este con nosotros -nos explico el-. Y eso que paso mas de un año... En fin, vamos.
Entre la masa de gente que se nos acerco reconocí a una persona.
-Clara! Que estas haciendo aquí?
Nos abrazamos muy fuerte. La verdad que iba preciosa. Llevaba un vestido negro por la rodilla, muy gótico pero le quedaba espectacular. Dejaba al descubierto todos sus tatuajes, y como no había luna sus brazos tenían un aspecto fantasmal.
-Se conocen? -intervino Cullen.
-Si, ella es mi mejor amiga -le dijo Clara-. Colegio -agrego cuando vio que el iba a preguntar algo--Y ustedes de donde se conocen? -les pregunte yo.
-Mi mama solía trabajar con la de Clara, y se hicieron muy amigas.
La fiesta paso bastante rápido. Cantamos algunas de las canciones mas famosas, todas muy movidas y salio perfecto.
Como a eso de las tres Cullen me tomo de la mano y me llevo lejos de la multitud, donde nadie nos podía ver. Los chicos se hicieron algunos amigos, entonces no estaban conmigo.
-Mira Soph... Quería darte algo.
-Pero si es tu cumpleaños, el que recibe las cosas hoy eres tu!
Me miro a los ojos y me tomo la cara con ambas manos.
Oh, esto no puede estar pasando. Si!, pensé. Y se me corto la respiración.
-Te voy a dar esto, y mucho mas.
Y no pude, ni el pudo decir nada mas porque sus labios hicieron una dulce presión sobre los mios. Nuestros labios se movían acompasadamente, amoldándose perfectamente el uno con el otro.
Retiro su cara para susurrarme al oído:
-Te quiero, tu me quieres?
-Muchísimo.
Me miro con ojos tiernos.
-Entonces, ven.
Caminamos tomados de la mano sin que nadie nos viera hasta la casa, bueno, mas bien el me dirigió sin soltar mi mano.
-PAPÁ! -grito una vez dentro.
George bajo enseguida.
-Si?
-Te presento a mi novia, Sophia Karkos.
Yo lo mire con los ojos como platos y George me miraba a mi.
Después se volteo para darle cara a su hijo.
-Pues, felicitaciones. Que buen gusto que tienes para las muchachas, hijo. -Y le dirigió una enorme sonrisa.
Volvimos a salir, pero yo quite mi mano delicadamente de entre las suyas, y el me miro confuso.
-Que...?
-No es nada, es solo para que la gente no nos vea. No tengo muchas ganas de hablar.
El solo asintió y no se despego de mi lado el resto de la noche.
Que feliz que estaba.
Como a eso de las cinco mamá nos paso a buscar. Todavía quedaban bastantes personas.
Alguien a quien no había visto en la fiesta se subió con nosotros, y Cullen me dio un dulce beso de despedida a a escondidas de todos.
-Primita, estuviste espectacular -me dijo la persona a la cual no había visto una vez dentro del auto.
-Gracias.
Cuando llegue a casa, me fui directo a la cama. No cabía en mi misma de felicidad.


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Espero que les guste la entrada tanto como a mi. Hace mucho que quería escribirla =D.
Comenten mucho y recomienden el blog, por favor. Lalii.

martes, 9 de febrero de 2010

Preparandose.

No sabía que hacer.
Clara seguía llorando en mi hombro, y yo no sabía que decir, pero sabía que cualquier cosa que dijera sonaría frívola e insignificante, así que me limite a abrazarla muy fuerte.
-Perdona, nunca le había dicho esto a nadie -se disculpo después de un rato.
-No te preocupes, llora todo lo que quieras. Hace bien. -Le sonreí.
Negó con la cabeza.
-Ya paso, y como dije, paso. No va a pasar otra vez.
Me dedico una enorme sonrisa.
-En ese caso, anda a lavarte la cara que nos vamos al dentista.
Salio de mi habitación bastante rápido y volvió a la misma velocidad. No se notaba que había estado llorando.
Le dijimos a mamá que salíamos y caminamos en silencio hasta el garage. Teníamos que tomar al camioneta ya que Cyrek se había llevado el deportivo y papá el coche.
-Guau! Que linda! Que modelo es? -pregunto mi amiga con el rostro iluminado.
Le respondí con el ceño fruncido.
-Es una BMW X6.
No me gustaba hablar de los coches que teníamos. Era coches muy lujosos, y no era algo que la gente normal podía costear.
-Por qué no la conocía?
-Papá la compro la semana pasada.
Como no quería hablar más del tema me subí en el asiento del conductor.
El dentista le hizo el arreglo muy bien y rápido.
-Me puedes dejar en casa? Tengo que aprontarme para un evento que tengo esta noche.
La mire con cara de preocupación, por lo que me prometió que llamaría si al cosa se ponía fea.
Cuando llegue a casa, estaba lloviendo, entonces llame a Cullen.
-Hey Sophs! Que hay? -Atendió después de dos repiques.
-Feliz Cumpleaños!
-Gracias. Mira que la fiesta no se suspende, si era eso lo que querías saber.
-Okay, diste justo en el clavo.
Escuche su risa sofocada del otro lado de la linea.
-Y como eres mujer supongo que también querrás saber si es formal o informal, me equivoco?
Demore unos segundos en contestar.
-La verdad, es que no había pensado en eso.
Pareció sorprendido.
-Eres la primera chica que no me llama para preguntarme eso. Es formal pero al mismo tiempo informal.
Me reí con el.
-En ese caso, nos vemos en unas horas.
Me pareció escucharle susurrar: Demasiado tiempo... Y estaba segura de que el no habría querido que yo escuchara eso.
Colgué y sonreí: tenia tantas ganas de verme como yo a el.
Abrí mi armario y lo inspeccione con ojo clínico. Al final opte por un vestido por encima de la rodilla azul petróleo, con unos tacones negros -me los podía permitir porque no era muy alta- y una chaqueta de ese mismo color.
Me di una ducha que me ayudo bastante a aclarar la cabeza.
Una vez que me vestí me puse una fina cadena de plata como collar y unos aros a juego. Decidí usar el pelo suelto, y no maquillarme mucho; solo rimel, delineador y un labial apenas perceptible.
La verdad, estaba linda.
Y lo confirmaron unos chicos que pasaban por la calle cuando bajamos mamá, Cyrek y yo a buscar la camioneta para ir a buscar a los chicos.
Teníamos todo pronto, estábamos todos en el auto, preparados. Todos iban muy guapos, incluyendo Cyrek.
Mamá nos ayudo a bajar las cosas y las entramos por la puerta trasera, para no armar una conmoción.
La casa de Cullen era muy linda. Era de dos plantas, de ladrillo rojo opaco, con techo a dos aguas. Era la casa que te imaginas en cualquier cuento de hadas, con un jardín precioso y todo eso.
Una vez adentro...

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Hola! Lamento no haber escrito en estos días pero es que me surgieron unas inesperadas vacaciones en la playa, y vacaciones en al playa equivale a no tener Internet...
Gracias a todas las que me siguen y me comentan. Antes de irme tenia menos de 100 visitas, y cuando regrese tenia mas de 300! Estoy tan feliz!
Igual agradecería que comentaran y lo recomendaran =D
Cuidense, Lali.

miércoles, 20 de enero de 2010

Lagrimas

-Mamá, hoy hay que pasar a buscar a los chicos para la fiesta de Cullen, y tendremos que llevar las guitarras, y el micrófono portátil -le avise en el desayuno.
-Para que todo eso? -pregunto ella mientras le daba un sorbo a su café.
-Daremos un concierto. -Y al ver que iba a reprocharme algo, agregue-: Le pregunte si le parecía bien, y dijo que no le parecía bien, que el aprecia fantástico, así que... -la calle yo mientras le daba un mordisco a mi tostada.
-Y la batería? No la piensan llevar? -me pregunto Cyrek, que había estado inusualmente callado hasta el momento.
-Cullen me dijo que tenia una en su casa. Aparte la que tenemos es para conciertos de los de verdad. Es un dinosaurio.
Todos se rieron.
-Pero úsenla, que no salió nada barata -me advirtió papá.
Todos nos volvimos a reír.
El día paso tranquilo, y después de almorzar Clara paso por casa.
-Hola amiga! -me dijo en cuanto abrí la puerta.
-Hola! Que haces por aquí?
-Nada, me aburría y decidí venir a ver que hacías tu -dijo con una sonrisa.
-Que te paso? Te falta un diente!
En ese momento su sonrisa se apago con la misma rapidez con la que había aparecido.
-Shh! Te lo cuento después -me callo.
-Ven, vamos al cuarto y me lo cuentas todo. Después vamos al dentista.
Resignada, me siguió hasta mi cuarto.
-Y bien, que te paso?
-Recuerdas cuando me preguntaste por qué tenia tantos tatuajes y que significaban?
Asentí.
-Pero que tiene que ver eso con esto?
-Todo.
Yo me calle para que ella empezara a hablar.
-Viste el dragón chino que tengo en la espalda? -asentí de vuelta-. Bueno, el drago representa fuerza. La niña con alas tratando de volar?
-Si. La tienes en la nuca.
-Bien, quiere decir lo mucho que me gustaría poder volar e irme. La cadena que parece que la estuviera enroscada muy ajustada cerrada con un candado en el brazo derecho representa lo muy atada y atrapada que me siento. Y las letras celtas del antebrazo derecho dicen: ''En el mundo hay una solución para todo'', aunque realmente lo dudo... -y siguió con la historia de sus tatuajes.
Parecía un lienzo viviente. En los brazos no le quedaba espacio para ningún tatuaje, ya que estaban todos cubiertos, la piel se el veía de a intervalos irregulares en muy poca cantidad. En la espalda tenia un dibujo muy grande, junto con otros mas pequeños en la nuca. Y muchos mas.
Nunca la había escuchado hablar tanto, y estoy segura de que ella tampoco.
-Te agradezco que me expliques todo esto, ya puestos yo quería saber; pero... Que tiene esto que ver con tu diente? –le pregunte yo.
-Todos los tatuajes están relacionados entre si –dijo como si no me hubiera escuchado-. Cada vez que los veo me recuerdan las razones que tengo para levantarme todos los días, bañarme, vestirme, comer... –continuo pensativa.
Clara miraba por la ventana al las grandes nubes negras que estaban empezando a cubrir Nueva York, sin ver nada en realidad.
-Perdóname, pero no te entiendo en absoluto –susurre.
Me miro sorprendida, como si se hubiera olvidado de que estaba con ella.
-Mi padre es una persona violenta. Nos pega a mama y a mi –dijo.
Mis ojos se abrieron como platos. Me imaginaba perfectamente la cara de Josh, su padre, pegándoles a Elizabeth y a ella. Me imaginaba su furia, el dolor de las dos mujeres...Lo único que se me ocurrió hacer fue abrazarla muy fuerte. Sentí sus lagrimas en la piel desnuda de mis hombros que dejaba a la vista mi remera de tirantes.

sábado, 16 de enero de 2010

Recordando.

Después de cenar caí rendida en la cama. Por más que cinco horas de sueño me bastaban para sobrevivir el día, estaba muerta. Quería dormir y nunca despertar
Dormí sin sueños, y esto estuvo bien; descanse muchísimo mejor.
Al día siguiente fui al colegio. Gracias al cielo que era viernes. Pude soportar el día sin problemas gracias a la perspectiva de dormir hasta cuando yo quisiera el sábado y que vería a Cullen el mismo día.
La primera clase era Física, que me gustaba bastante más de lo razonable, ya que estaba segura de que casi todos la odiaban.
Ahora tenia Historia. Genial
-Hoy haremos un repaso apresurado de la Segunda Guerra Mundial -comenzó la Sra. Johnson-. Les haré a todos una pregunta sobre el tema, y más les vale contestármela correctamente -dijo, mirándome a mi.
Tenia unas ganas impresionantes de gritarle de todo; algunas cosas que no deberían escucharse nunca jamás salir de la boca de nadie, y otras que no eran tan groseras, pero lo suficientemente insultivas como para dejar de cuadros a cualquiera.
-Haber John, dime el año en el cual inicio y en el cual finalizo -dijo ella.
John era un chico alto, musculoso; el típico jugador estrella del instituto de fútbol americano. Por más que tuviera un físico grande, su cerebro no le hacia justicia. Según mis cálculos su cerebro solo el ocupaba una quinta parte del cráneo.
-Empezó el 19... 39? -Johnson asintió- y finalizo en 194... 5?
La Sra. Johnson volvió a asentir y lo felicito. Claro, con el no tenia problemas, ni con nadie, solo conmigo... John sonrió con suficiencia, como si fuera un chico muy inteligente que había contestado la pregunta más difícil del planeta.
-Sarah...
Y así siguió el resto de la clase, como ya me sabia la Guerra de memoria, me podía permitir el lujo de no prestar atención.
Mientras tanto, recordé mi primer día en el instituto, hace un año.
-Mama, no quiero ir. Porque no me puedo quedar en el mío? -le pregunte con tristeza.
-Tu padre y yo ya te explicamos. La primaria era muy buena, pero la secundaria... Nos dimos cuenta de que no era lo que queriamos -negó con la cabeza-. Y solo queremos lo mejor para ti.
Refunfuñe y desee que el asiento delantero del auto, en el cual estaba sentada, me tragara.
En el instituto nuevo seria como empezar desde cero. Nuevos amigos, nuevos profesores nuevo todo.
En mi antiguo instituto, antiguo, que feo que sonaba, todos me conocían desde antes de hacerme ''famosa''.
-Llegamos -dijo mi madre interrumpiendo el hilo de mis pensamientos.
-Estoy bien -trate de sonreír-. Nos vemos.
Y baje del auto.
Todos me estaban esperando. Obviamente había sido la fuente de cotilleos. Obviamente todos hablaban de Sophia Karkos, la súper estrella. Obviamente ya todos habían inventado maniobras para ser mis amigos. Obviamente tendría que andar eligiendo con cuidado a mis amigos. Obviamente...
Para ya!, gemí en mi fuero interno.
Tenia que serenarme si quería dar una imagen más o menos presentable. Las rodillas me temblaban y estaba comenzando a hiperventilar. Ni siquiera en un concierto me había puesto tan nerviosa.
Apenas entre en la primera clase todos me miraban fijamente. Algunos con más interés que otros, menos una chica bajita y delgada, que estaba sentada el final del aula. Era rarísima. Como andaba con una sudadera de manga corta, dejaba al descubierto sus brazos, llenos de tatuajes, los dos. Tenia varios arcillos en ambas orejas, uno en la nariz, otro en el labio y una especie de arito muy chiquito en la ceja izquierda.
Llevaba el pelo corto, tipo Alice Cullen, igualito, solo que su pelo negro como la noche tenia varios mechones teñidos de rojo y blanco.
Su piel parecía hecha de la misma luna, blanca hasta lo increíble, y su ojos, uff... Eran espectaculares. De un azul cielo intenso, enmarcados por unas gruesas y largas pestañas, eran rasgados y profundos, como un mar oscuro de secretos que hay que rescatar de la profundidad más absoluta.
Era muy bonita. Su nariz era pequeña y recta, y su labios, rojo natural, carnosos.
Pero era verdaderamente extraña. Una friqui.
La clase paso más rápido de lo que me hubiera gustado, si se acababa la clase quería decir que tendríamos un periodo de descanso de diez minutos.
Todos se abalanzaron sobre mi en cuanto sonó el timbre; me preguntaban cosas sobre mi, mi trabajo, incluso algunos me pidieron que les firmara un autógrafo en sus carpetas.
Todos me preguntaban todo sobre todo, menos la chica friqui, que se limito a mirarme una vez, me saludo con la cabeza, y después se marcho creo que al patio
Era muy bajita, no debería medir más de 1, 55. Y delgada, muy, no debería pasar los 45 kilos.
Pero estaba segura de que debajo de esa imagen amenazadora, se encontraba una persona muy agradable, dulce e interesante. En ese momento me propuse hablarle.
Volvió a sonar el timbre para entrar a clases, y por fin me quede sola. En ese momento apareció ella, e iba a seguir caminando, sin siquiera mirarme, pero la detuve.
-Disculpa... -dije con timidez.
-Si? -su voz era aguda y suave, no tenia pinta de ser la chica más habladora del mundo.
-Tengo clase de Biología ahora, y no se el camino, te importaría decirme donde queda?
Al principio no reacciono. Parecía impresionada de que le pidiera ayuda a ella, y no a las varias decenas de personas que se me habían acercado.
-Eh... Claro -dijo después de un momento-. Yo también tengo esa clase, puedes venir conmigo.
-Genial, gracias.
-Me llamo Clara -añadió con una sonrisa que dejo entrever unos dientes rectos y blancos.
-Sophia, aunque probablemente lo sabes -le devolví la sonrisa mientras le estrechaba al mano que me ofrecía. Su apretón fue firme y sin dudas.
-Será mejor que emprendamos nuestra travesía, si no queremos llegar tarde.
Caminamos en silencio y entramos a la clase, suerte que el profesor no había llegado.
Clara pareció leer mis pensamientos, porque dijo:
-Suerte que llegamos antes que el Sr. McOnner, es muy estricto con esas cosas de ser puntuales.
Ella fue y se sentó en su banco, y me hizo señas para que la siguiera.
-Tendrás que sentarte conmigo, serás mi compañera de banco. Es el único disponible -me informo-. Nadie quiere sentarse nunca conmigo, por eso.
-Eso no parece molestarte -le dije sorprendida.
-No... -suspiro pensativa-. Prefiero estar sola, en este lugar me juzgan antes de conocerme, así que prefiero que no me conozcan.
-Bueno, ellos se lo pierden –le sonreí, y ella me dedico una radiante sonrisa.
En ese momento entro el Sr. McOnner y no pudimos hablar más. Salvo un pequeño comentario que ella me hizo cuando el profesor no nos prestaba mucha atención:
-Es la primera vez en mi vida que la gente tiene celos de mi. Mira sus caras!
Cuando le eche una rápida ojeada a la clase comprendí porque lo decía: todos querían ser mi compañera de banco.
Nos reímos las dos juntas ante este echo.
Tuvimos todas nuestras clases juntas, y me gustaba. Todo el mundo nos miraba raro, ya que, según ellos, no teníamos nada en común. Pero teniamos bastante mas de lo que se pudieran imaginar.
Físicamente nos parecíamos bastante. Las dos éramos delgadas, aunque yo era más alta. Las dos teníamos pelo negro y las dos teníamos ojos azules, aunque de diferentes matices. Los de ella eran completamente azules, cuando los míos eran más bien azules verdosos.

Y de sus accesorios, lo único que teníamos en común era que yo tenia también varios arcillos en las orejas, un tatuaje en al nuca, uno detras de la oreja y otro en el tobillo izquierdo, pero nada más. Me estremecí al pensar en que otros lugares podía Clara tener tatuajes y piercings.
No hablaba mucho, pero cuando lo hacia, lo hacia con gran diplomacia y educación. Cuando termino el horario escolar, mama me vino a buscar, y le ofrecí llevarla, pero no acepto.
-Quien era esa chica con las que estabas hablando? -me pregunto mama una vez dentro del auto.
-Es una amiga que me hice, bueno, la única -admití.
-La pinta que tiene... no me gusta -dijo con disgusto.
-A mi no me desagrada -la contradije-. Es más, es una de las personas más agradables que he conocido.

-Sophia, dame una resumen casi exacto de la Guerra -me distrajo Johnson y sus ojos negros me traspasaron como si no fuera más que una nube de humo que se quita fácilmente con al mano.
-La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande y sangriento... -Bla, bla, bla. Continué con el resumen como si fuera lo más obvio del mundo, casi suspirando.
Johnson no podía decirme nada, ya que mi resumen había sido perfecto en muchos sentidos.
Después de eso el día salió perfecto.
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Espero que les guste la entrada, se que es larga pero no me pude contener ;). Si les gusta el blog, por favor recomiéndenlo! Me van a salir canas de la desesperación: no se como hacer para que al gente sepa de el.
Gracias por aguantar mis peticiones

Comenten mucho, Lali.

PD: El tatuaje de la foto es el que tiene Sophia atras de la oreja. Los demas arcillos no los tiene porque todavia no se los habia puesto =P